DESLUMBRADA
Este capítulo se lo dedico a un amigo que tuve el placer de conocer en la Isla de Margarita. Gracias por esas letras prefectas, por esa guitarra a la luz de la luna. Es impagable la musa que me has brindado. Y además gracias por apoyarme en la locura de escribir. Gracias William se te quiere.
De repente se abrió la puerta.
- Ellen, dice Carl…No puede ser… - Alice sonó aterrada. Soltó un bufido y luego gritó. - ¡Jasper!
De la nada él apareció delante de ella agazapado como un león a punto de atacar. Pero el acechador se había esfumado.
Y mientras tanto yo seguía congelada.
- ¡Qué demonios pasa? – preguntó Emmett alterado - ¡Era él? ¡Era el acosador de nuevo?
Jasper bufó.
- Eso parece. Hay que llamar a Edward y a Carlisle– se vieron y salieron de inmediato a rastrearlo.
- ¡Ellen, Ellen reacciona! – mi hermana me sacudió del brazo. – Ya se fue, ya estas a salvo.
Salí de mi extraño trance. Parpadeé.
- ¡Se puede saber en que estabas pensando? – preguntó irritada. – Lo tenías en frente y no gritaste siquiera. Te pudo hacer algo.
- O peor. Podía haber atacado a algún otro de la casa. ¿Te das cuenta de eso? – me espetó Rosalie. Quién se mostraba molesta con mi reacción.
- Ya basta, chicas. Ellen no tiene la culpa. Recuerden que está aprendiendo aún. De seguro el miedo la petrificó – y Bella me miró de una forma que no supe descifrar. – o ¿Me equivoco? –
Le agradecí mentalmente por defenderme . Pero era hora de pedir disculpas.
- Si Bella, tienes razón. Pero eso no justifica nada. Pudo haber sido peor y todo por culpa mía. – me sentí profundamente responsable. Podía haber sido mamá o Reneesme <
- Nada de culpa porque aquí no hubo ningún herido.- intervino Esme un poco molesta-. No es justo que le hablen a Ellen así. Entiendo su preocupación pero ella no tiene nada porque disculparse. En ves de otras que mostraron una actitud descortés.
- No ma… - fue lo único que alcancé a decir, puesto que ella levantó una mano en mi dirección; indicándome que hiciera silencio. Nunca había visto a mamá tan molesta. Al menos, no a ese nivel.
- Por favor. No me interrumpas, Ellen. – dijo viéndome. Luego se giró en dirección a Rose y a Alice. – Bien. ¡Quién empieza?
Alice habló primero.
- Disculpa. No fue mi intención gritarte. Es solo que ya eres parte de la familia y no me gustaría que te pasara malo. Y me asombró ver esa reacción tuya; aún así debí expresarme más educadamente.
<
- No te preocupes, Al – le dije en dije susurro. Estaba demasiado apenada con ambas.
- ¿Rosalie? – dijo Esme. – Solo faltas tú.
Primero vi molestia en sus ojos pero cuando vio el estado en el que yo estaba; su mirada cambió.
- No fue mi intención ser descortés. Es solo que me preocupo por todos. Cuando me molesto puedo decir cosas muy hirientes. Discúlpame.
- No hay problema, Rose. Yo te entiendo.
- Vengan acá, por favor. – todas nos acercamos. – Ustedes son mis más preciados tesoros, no me agrada hacer el papel de antagonista; pero entenderán que no puedo tolerar esta clase de situaciones entre hermanas. Sé que todas; a su manera; se preocupan por el bienestar de la familia, pero solo podemos salir airoso de lo que sea a lo que nos estemos enfrentando si permanecemos juntos. Así que no quiero saber que hay alguna discordia entre ustedes.
Pasó al lado de cada una y nos tocó el rostro con ternura. Luego se giró para verme de nuevo.
- Aunque sé que él no volverá hoy, no me parece que estés sola, Ell.
- Yo me quedaré con ella hasta que llegue Edward. – dijo Bella.
- Entonces las dejo. Voy a llamar a los chicos para saber si han encontrado algo. Hablamos más tarde.
Salió dejándonos a las cuatro en la alcoba.
Rosalie fue la primera en romper el silencio en esta ocasión.
- Bella si gustas me quedo a hacerles compa…
- No, Rose. Muchas gracias pero tengo algo muy importante que hablar con Ellen. Y será mejor a solas. – no dejaba de verme a los ojos. No sabía a qué atenerme.
- Vamos a revisar las adyacencias; Rosalie. Dejémoslas a solas. – repuso Al.
- ¡Rose! – llamó Bells - . Por favor cuida a Reneesme que está en la cocina.
Ella asintió y se fueron en un santiamén.
Bella me vio de manera extraña. Luego habló.
- Mira, Ellen. Yo no soy la clase de…persona que se mete en los asuntos personales de los demás. Pero aquí hay algo raro, y lo sabes.
<
- Sabes de que te hablo. A ti no te petrificó el miedo. Eso lo inventé yo. Ambas sabemos que fue otra cosa.
- Discúlpame pero no te sigo. – solo fui capaz de decir esa estupidez.
- Sé muy bien que sí. Cuando llegamos al cuarto; eso significa al segundo posterior al grito de Alice; en tus ojos no había miedo, ni siquiera confusión. Eso vino después. ¿Quieres saber qué se reflejó en tu cara?
Asentí.
- fascinación, Ellen Cullen. Era casi la misma cara con la que veía a Edward cuando nos estábamos conociendo. Estabas deslumbrada.
- No, Bella. Eso debió haber sido causado por el terror. – traté de mentir. Pero sabía claramente que ella no estaba equivocada. – Yo no lo conozco. Es que sus ojos rojos…
- No, no, no – me interrumpió. Meneaba la cabeza de lado - .El terror en los vampiros nos incita a confrontar, a pelear. No nos quedamos petrificados.
Me dejó atónita y sin defensa posible.
- Yo…yo…- balbuceaba.
- No quiero incomodarte. Solo espero que sepas que puedes contar conmigo. Que estoy dispuesta a escucharte sin juzgarte; si no quieres hablar con más nadie.
- No sé que siento, Bells – gemí con desesperación y me dejé caer en el sofá – Primero me atemoricé, te lo juro. – la miré a los ojos. – Pero luego solamente lo vi. Hasta que él vio a Alice y se desapareció. Me sentí extraña. No he sentido esto jamás; durante los meses que llevo de vida. O que por lo menos recuerdo. ¡Qué me pasa?
Ella se aproximó al mueble y se sentó a mi lado
- Ya te lo dije. Estás deslumbrada con ese extraño.
- Y ¿Qué puedo hacer? – le pregunté con preocupación. - ¿Qué pasa después de deslumbrarme?
- Es talvez muy apresurado para sacar esas conclusiones. Porque dadas las condiciones en que no sabemos que se propone…El próximo nivel es sumamente peligroso.
Me miró con cautela.
No hizo falta que completara la frase. La punzada en el estómago se encargó de hacerlo por ella.
Ya habían pasado más de tres horas desde la perturbadora conversación que tuve con mi hermana.
Más de tres horas desde que estaba sola en mi cuarto.
Más de tres horas desde que en mi mente solo lo tenía a él.
Trataba con todas mis fuerzas de no pensar en esos ojos de color escarlata. Pero era vana mi lucha. Porque me quedaba inmersa en la hermosura de sus ojos almendrados, de su perfilada nariz y de su boca pequeña pero carnosa. Me parecía casi absurdo que una criatura con esas facciones de arcángel, quisiera hacerme daño o a alguno de los míos.
El sonido del timbre me sacó del trance en el que me encontraba sumida desde hacía mucho rato atrás.
Solo reconocí la voz de Jacob. Las otras no me eran familiares, por lo que presumí que eran los demás lobos.
Necesitaba una distracción urgentemente y la curiosidad por los metamorfos era la oportunidad perfecta. Así que me precipité por las escaleras hasta la entrada.
Eran cinco. Solo reconocí a dos: Jacob y Leah. Al primero lo conocía y a la segunda porque era la única mujer de manada; de la cual Bella me había hablado. Con respecto a los demás, pues no sabía quién era quién.
El alfa caminó hacia adentro. No dejaba de mirarme fijamente a los ojos. En su mirada veía preocupación y amenaza a la misma vez.
- Hola, Jacob – saludó mamá - ¿Cómo han estado?
- Preocupados, Esme. Por los últimos acontecimientos. – dijo n tono sombrío.
- Pues así estamos todos. – dijo ella después de mirarme con turbación.
- Hola, Jacob – lo saludé -. ¿Cómo has estado? – utilicé un tono displicente para intentar quitarle un poco de tensión a la situación.
No funcionó muy bien.
- Hola, Ellen. He estado bien. Gracias por preguntar. – dijo sumamente serio, pero respetuoso.
De repente se escuchó la carrera de unos pequeños pies.
- ¡Jake! – gritó Reneesme - . ¡Jake!. Corrió hacia él. Este hizo un gesto de alivio al momento en que la tuvo entre sus brazos. Como si hubiese estado en vilo por ella. Y entendí aún más la imprimación. Él jamás permitiría que le pasara nada malo; por lo tanto debía estar más que preocupado por los hecho recientes.
- ¡Nessie! – exclamó como si hubiese recuperado el aliento. - ¡Gracias al cielo estás bien!
- Claro que si tontito. Por mí no debes preocuparte… - él puso los ojos en blanco – En serio. Es mi tía Ellen quién ha pasado el susto.
Entonces Jacob posó sus ojos negros como la noche, en mí.
- Esta bien, Nessie. Pero ya veremos de que se trata todo esto. – respondió.
- Si ya estás tranquilo… ¿Me harías el favor de colocarme en el suelo? Por favor- le pidió la niña y al instante estuvo sobre sus propios pies.
- Me encontré con Jasper y Emmett en el bosque de camino hacia acá. A los pocos minutos llegaron Edward y Carlisle. Me contaron lo sucedido. Seguimos el rastro – se vio asombrado pero no precisamente de una manera grata - …pero no estamos lidiando con un vampiro recién convertido. Este es sumamente astuto. Prefiere moverse por el agua; no es tonto. Parece saber muy bien a qué se enfrenta.
A todos les cayó muy mal lo expuesto anteriormente. Pero en mi interior se desató una batalla. Era como si de repente hubiesen surgido dos Ellen. Una era la inconsciente e imprudente; que se alegraba de que el “extraño” fuese tan astuto y pudiera mantenerse con vida. Y la otra era la que había sido desde que comencé esta vida. “La Correcta”; que jamás se expondría al peligro. Y mucho menos haría enojar a nadie de la familia.
- ¡Ellen, te estoy hablando! – dijo el alfa con voz suave pero recia.
Enfoqué mi atención en él. De nuevo.
- Perdona. Estaba reflexionando acerca de lo acabas de decir. – volteé a ver a mi alrededor. La mirada de Bella me indicó que no se había creído mi escueta excusa. Me giré rápidamente para que nadie más lo notara.
- Te decía que este me parece un buen momento para que conozcas al resto de la manada. Ya que vamos a estar rondando bastante seguido por aquí y es preferible evitar cualquier percance a futuro. Ellos son Quil y Embry. – dijo señalando a un par de chicos parados detrás de él. Ambos me examinaban con la mirada. Como si estuviesen viendo algo raro.
<<¡Qué novedad!>> pensé.
- Hola, Ellen – saludaron al unísono, y si la situación no fuera tan bizarra de seguro me reiría de lo tonto sonó.
- Un placer, chicos. – contesté educadamente.
Jacob continuó.
- Él es Seth – dijo apuntando con el dedo a un joven muy alto; al igual que los demás; con unos bíceps y tríceps bien definidos; similar al de los otros; y compartía con sus hermanos ese hermoso tono de piel cobrizo.
El chico se acercó sin más ni más a donde yo me encontraba y me tendió la mano. La estreché.
Vi la ira reflejada en los ojos de Jacob.
- Hasta que por fin te conozco, Ellen. Mucho gusto. – se rió relajadamente.
- Hola, Seth. Mi hermana Bella tenía razón, eres muy amable. El gusto es mío.
Luego regresó a su sitio. Jacob lo miró con una cara de poco amigos. Me imaginé que al pobre le esperaba una buena reprimenda más tarde.
- Y ella es Leah.
La chica ni se movió de su sitio. Levantó el mentón en forma de saludo y no dijo nada.
Era muy linda. Tenía la piel igual a la de los demás chicos. Sus rasgos autóctonos le conferían una belleza exótica. Nadie sospecharía jamás que fuese una mujer loba.
- Hola, Leah. Es un placer. – le dije. Caminé hacia delante y le tendí la mano. A regañadientes me tocó.
- Bien. – dijo Jacob - . Necesito llevarme a Ellen unos minutos. Tengo que ha…
- Lo siento mucho, Jacob Black. Pero ella no saldrá de esta casa sin mí. – dijo Emmett al irrumpir en la entrada de la casa. – Entenderás el porqué.
El increpado lo miró con seriedad.
- ¿No creerás que dejaría que algo malo le pasara? – preguntó algo ofendido.
- Sé muy bien que no. Pero no sabemos con quién estamos tratando y no voy a exponerla. Si gustas vamos los tres. – concluyó Em.
Quise protestar.
- no hace falta que… - {el me calló al levantar la mano en mi dirección.
- Ellen, por favor. Coopera. Todo esto lo hago por tu bien.
<
Jacob se rindió.
- Bueno; vamos los tres entonces.
Atravesamos a los integrantes de la manada que permanecían en la entrada y nos adentramos varios kilómetro en el bosque. Al parecer Jake quería escapar del don de Edward.
- Bien ¿Qué pasa Jake? – le pregunté.
Emmett se limitó solo a escuchar.
- Quiero que me contestes algo. Con toda sinceridad, por favor – su tono era extraño y sombrío.
- Así será. – repuse.
- Perfecto – se cruzó de brazos -. Ellen ¿Tu no conoces este…vampiro? ¿No lo has tratado alguna vez?
<<¿Era seria su pregunta?...¡Tamaño absurdo!>>
- Claro que no. ¿Crees que lo hubiese podido esconder?. No solamente por respeto a la familia; sino además por el don de mi hermano.- pudo ver que no les estaba mintiendo y se relajó.
Pero emmett no. Sonrió de forma irónica.
- Estas mal, perro ¿Acaso no recuerdas que ella despertó en blanco, sin memoria alguna? – le espetó en tono recriminatorio.
- Eso es cierto. Pero no sabía si lo había conocido en estos pocos meses. – se defendió.
- ¿Pero por qué lo negaría? – fue mi turno de increparlo.
- Disculpa, Ellen. Fue un error mío. – admitió Jacob.
- Si, lo fue – le dijo Em de mala gana.
Le coloqué una mano en el hombro a fin de tranquilizarlo.
- Cálmate. Por favor. – luego miré al quilleute a los ojos -. No tiene ninguna importancia. En estos momentos sé que todos estás preocupados, pero todo estará bien.
- Y ¿Tú no estás preocupada? – pregunté dudoso en base a mi comentario.
Tragué grueso.
- Claro que si. Pero me niego a ponerme paranoica. Por lo menos alguien debe ser positivo.
<
Por sus facciones vi que ambos me creyeron. Porque no me imaginaba las acciones que podrían tomar si se enteraran que estaba deslumbrada con el “extraño” de ojos rojos.
- Deberíamos regresar. De seguro todos deben estar inquietos al no saber de que hablamos.
Ambos asintieron y corrimos en dirección a la casa.
Jacob se reunió con su grupo y luego se volteó hacia donde estábamos todos. Papá, Edward y Jasper estaban cerca de la puerta. No se habían movido desde que llegaron junto con Emmett momentos atrás. Hizo un recorrido visual de todos y terminó en mí.
- Nos vamos a patrullar – miró a Carlisle y a Edward – Espero que nos hagan saber de cualquier novedad que se presente. Por favor.
Ellos asintieron.
- Gracias, Jacob. Una vez más estamos en deuda contigo por proteger a nuestra familia. Con ustedes también chicos. Y a ti, Leah. – dijo dirigiendo su mirada a ella.
- No es nada – dijo ella sin inmutarse mucho.
Por mi parte; desde que llegamos me paré cerca de Bella. Sabía que Edward trataría de leer mi mente, ahora que comprendía solo un poco más mi don me aproveché para escudarme en él. Me miraba frustrado. Yo podía leer su mente. Más él no la mía. También noté que Bella sabía que me estaba aprovechando de su poder, pero como no me dijo nada opté por no moverme.
Cuando los lobos se fueron, Carlisle nos increpó a Emmett y a mi.
- No pretendo ser indiscreto ni mucho menos, pero creo que nos merecemos saber lo que se habló en privado.
Esme se movió al lado de él y luego ambos hacia nosotros.
Decidí ser yo quién diera la explicación, puesto que había sido a mí a quién se llamó aparte.
- Jacob quería saber si yo conocía al extraño de algún lado. Solo eso.
- ¿En serio? – preguntó un tanto dudoso - Y ¿Para eso los llamó aparte?
Edward intervino.
- Lo hizo para evitar que alguien reaccionara de mala manera. Osea, como hizo Emmett – puso los ojos en blanco.
Esme se mostró sumamente consternada.
- ¿Por qué lo hiciste? – le increpó ella a mi hermano.
- Porque dudaba de la palabra de Ellen. No iba a permitir que nadie ponga en tela de juicio su honestidad. – dijo sin arrepentimiento alguno.
<
Esme sonrió.
- Eso es muy lindo de tu parte, cariño.
- Bien. Creo que ha sido un día bastante pesado para todos y deberíamos despejar la cabeza- dijo papá pasándose la mano por la frente. Nunca lo había visto tan tenso.
- Tía Ellen ¿Quieres ir a la cabaña? Quiero conversar un rato – me dijo Reneesme que estaba al lado de su madre.
Esta negó con la cabeza.
- No, señorita. Le informo que son las tres de la madrugada. Es hora de que estés durmiendo. Ya tendrás el resto del día para hablar con quién quieras ¿Vamos Edward?
- Sí, vámonos. Esme, Carlisle, estaré al pendiente de cualquier eventualidad. Si pasa algo no duden en avisarme.
- Pierde cuidado, Edward. Lo haremos.
Nessie se acercó a cada uno y nos despidió con un beso. Y a Rose la abrazó fuertemente, gesto que ella le devolvió. En ese momento me di cuenta que más que amor; Rosalie sentía devoción por esa criatura. Era hermoso ver eso.
Los tres se fueron. Bella y edward agarrados de la mano. Y Reneesme mentada en la espalda de su padre. Era una unión tan hermosa, tan…
Una nueva punzada en el estómago me indicó que tenía un problema en el cual centrame.
¬
***
ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAPÍTULO CHICOS...COMO SIEMPRE LES DIGO GRACIAS POR SU APOYO Y ESPERO LAS DESCARGAS..JEJE...SE LES QUIERE...XOXO
*Marie Kikis Cullen*

ami, sigue asi, esta buena la trama, ese suspenso es excelente, me encanto la interaccion de la manada. Y me encanta como es emmet con ellen. Exitos :-)
ResponderEliminargracias amii....su apoyo es importante....
ResponderEliminar