sábado, 10 de abril de 2010
CUARTO CAPÍTULO
HERMANO MAYOR
Cada uno nos encontrábamos inmersos en algo específico.
Alice estaba con Bella y Reneesme, hablando de futuras compras. Solo la tía y la sobrina tenían interés en la conversación. La otra restante por el contrario tenía cara de tedio.
Emmett y Jacob miraban un juego de fútbol americano. Estaban apostando cada uno y al parecer Em iba ganando. Pues era el único que gritaba de emoción. Y cada cierto tiempo vociferaba. – ¡Touch down!. ¡Esta si la gano yo!.
A Jacob le quedaba aceptar su aparente derrota en silencio. Al menos que guardara la esperanza de que el juego diera un vuelco repentino.
Papá se había marchado al hospital. Puesto que le tocaba hacer guardia y al parecer no llegaría sino hasta el día siguiente. Mamá por su parte estaba en casa, arreglando un sinfín de detalles de la decoración de la casa.
Edward y Jasper habían salido también. Según escuché, fueron a comprar unos repuestos para una moto.
Entre tanto Rose y yo estábamos juntas en la sala hablando de lo estábamos leyendo. Rosalie me prestó unas revistas.
- …Y por eso y mucho más…Cosmopolitan es la biblia de la mujer actual. Es una guía integral.
Me sonrió y siguió ojeando.
- Pues ya has leído el contenido de unas cuantas. – dijo ella- . Pudiste ver que aparte de ofrecerte opciones de combinaciones de ropa y un millón de cosas ligadas a la apariencia, también nos explica el modo en que piensan los humanos, sus dolencias, sus miedos, en fin su conducta en general. Conocer eso, no ayuda a pasar desapercibidos.
- Claro – estaba asombrada. Tenía tanto que aprender. Así que la miraba embelesada mientras me explicaba lo más relevante de lo que estuviese leyendo - . No lo había visto desde ese punto de vista.
- Tienes que aprender muchas cosas, Ellen. Como moverte, como dirigirte y hasta como descansar como los mortales. Sospecharían de cualquiera que pasara horas de pie sin siquiera cambiar de posición.
La charla fue amena y extensa, comprendí con facilidad a lo que mi hermana se refería. Porque a pesar de ser gestos que se podrían considerar irrelevantes, la verdad es que evitaban que pareciéramos unas estatuas renacentistas.
La primera impresión que causa Rosalie es la de una “persona” vanidosa y superficial. Pero muy por el contrario, tiene opiniones profundas acerca de casi todo, es sumamente directa; quizás por eso también resulte un poco pesada; pero por encima de todo es muy familiar. Porque en nuestra extensa conversación mostró interés o preocupación por cada cosa o cada actividad concerniente a la familia.
Y ni tocar a Reneesme como punto de atención. A pesar de que entendía el cariño y la ternura que inspiraba esa bellísima niña, no pude comprender el amor devoto que Rose le profesaba. Era como si ella llenara algún vacío de su ser. Conmovía escucharla hablar.
- Bueno, fue una buena plática, Ellen. Pero es hora del baño de Reneesme. Podrás entender que andar con tanto “perro” no le ha dejado el mejor perfume del mundo. – dijo con cara de asco.
Me hizo gracia su comentario.
- Está bien, Rose. Gracias por todo. Hablamos luego.
Ambas salimos de la sala en diferentes direcciones, ella había nuestra sobrina y yo hacia el patio trasero.
Era la hora del atardecer. Me maravillé con el contraste de luces y sombras del cielo nublado. Quizá algunos lo considerarían estúpido. Y seguramente mi hermano Emmett lo vería cursi; pero de igual manera me acosté en la grama y disfruté por un rato muy largo del espectáculo natural. Resultará un poco bizarro pensar que una vampira se tienda en el suelo y quede extasiada ante ese hecho tan común, pero para ser honestos ya había pasado bastante desde que había aceptado el hecho de que era un bicho raro.
Cuando todo oscureció me dirigí a mi alcoba. Tan pacífica como siempre; me dejé caer en la cama y observé el bosque que tenía en frente. Era hermoso, con árboles de gran tamaño y con nubes espesas. Esta debía ser la vista más perfecta del mundo. Abrí la ventana para que entrara la brisa; pero no sentí frío solo la presencia del aire que circulaba por el interior del cuarto.
Escuché pasos aproximándose, los cuales me sacaron del estado de relax en el que estaba; para volver a estar atenta. Y entonces tocaron a la puerta.
- ¿Se puede? – preguntó Alice.
- Claro. Pasa adelante. – la convidé.
- Gracias - y dando saltitos entró a la habitación, pero no estaba sola. Iba escoltada con Rose, Bella, Reneesme e incluso con mamá.
- ¡Es noche de pijamada! ¡Noche de chicas Cullen! – canturrió mi excéntrica hermana.
- Está bien – dije recelosa ante tanta alegría repentina - Y ¿qué vamos a hacer?
- Muchas cosas – Alice empezó a enumerar las actividades. – Te haremos el manicure y el pedicure. Rose te arreglará el cabello. Y hablaremos hasta que te canses.
No me pareció que hubiese algo malo en lo planeado.
- Bien – dije - . Comencemos.
- ¡Genial! – dijo Alice – Rose. Encárgate de su cabello que yo lo haré de lo demás.
- ¿Mi cabello? – dije renuente y asustada a la vez. Puesto que me gustaba como estaba. - ¿Qué le vas a hacer?. A mí me gusta como está.
- Deja el drama, Ellen. Es solo un corte de puntas y un simple peinado. Confía en mí.
- Y a duras penas lo hice. Aunque me decidí realmente porque quién haría el cambio sería Rosalie y no ella.
- Tía Ellen – preguntó Reneesme - ¿De dónde vienes?
Esa niña era encantadora y resultaba casi imposible negarle algo cuando te miraba con esos ojos achocolatados. Pero, para mí esa respuesta si era imposible.
- No lo sé, preciosa – y la atraje hacía mi para sentarla en mi regazo. – No recuerdo nada que sea anterior al día de ayer, que fue cuando desperté aquí, entre ustedes. Solo sé que tu mami y tu abuelito me trajeron para acá para que me curara. Ya que estaba muy enferma. Estoy en deuda eterna con ellos por eso.
- No me debes nada, Ellen. – Noté que a Bella no le gustaba mucho ser el centro de atención en una conversación -. Yo solo te traje. Lo realmente importante lo hizo Carlisle.
- No seas modesta, cariño. Le dijo Esme quién se encontraba sentada al lado de ella. Ambas estaban en el sofá y desde donde se observaban lo que mis hermanas hacían conmigo. – Si no la hubieses traído, no tendríamos ahora la dicha de tener a Ellen entre nosotros.
Agradecí al cielo que los vampiros no pudiéramos llorar; porque de seguro me vería como una idiota llorando en frente de todas. Pero es que debo admitir que mamá parecía un talento innato para conmoverme.
- Gracias mamá, - le dije mirándola a los ojos. Luego volteé hacia las demás y apreté a mi sobrina contra mi pecho- y gracias a todas por lo que han hecho por mí.
- No es nada, tía. – volvió a hablar con su voz de campanillas - . Es un simple cambio de look. Así lo llama la tía Alice.
La aludida sonrió complacida. Se le notó el orgullo en su rostro.
- Muy cierto, Nessie. La madre debería aprender más de la hija. – repuso con tono recriminatorio mientras seguía arreglando mis uñas de los pies.
Bella siseó bajo y ella dejó escapar una risita irónica.
- ¿Por qué le dicen Nessie a la niña? – pregunté curiosa.
Y se escuchó un siseo más fuerte en la habitación. Fue Bella. De nuevo.
- Por culpa del idiota de Jacob Black. – dijo molesta.
Rose se unió a la conversación con ácido en la boca.
- Al perro ese no se le ocurrió un mejor diminutivo del nombre de Reneesme; que uno aluciente al monstruo del lago Ness. Bueno. No puedo culparlo, sus escasas neuronas no le dan para más.
La niña tocó mi cara por segunda vez en el día y me enseñó lo poco o nada cómoda que se sentía cuando hablaban mal de Jacob. Pero ¿por qué lo protegía tanto?. En sus imágenes había un deje de posesividad.
Y para variar estaba confundida. Ya se estaba convirtiendo en mi estado de ánimo perenne.
- Reneesme, no se encuentra cómoda cuando hablan así de Jacob Black. ¿Por qué le afecta tanto? – repuse. Necesitaba aclarar esa maraña de pensamientos.
Bella habló solo un poco más calmada. La palabra clave es “poco”.
- Es por la imprimación.
Mala idea. Ahora tenía idea de qué demonios me hablaban. Era urgente que me pusiera a leer. Tenía la sensación de ser una cavernícola que se estaba civilizando.
Mi hermana y salvadora, pareció darse cuenta de mi confusión y me explicó.
- La imprimación el algo propio de la estirpe metamorfa de Jacob. Tiene que ver con movimientos gravitatorios. En algunos casos se convierte en un amor eterno y devoción.
Mi mente vampírica era rápida para analizar y llegué a la conclusión de que si Jake viese de formas indebidas a mi sobrina, haría mucho rato desde que hubiese muerto. Y muy por el contrario parecía ser bien aceptado en la familia excepto por Rosalie.
- Lo dije antes y lo mantengo. Esto es un cuento de hadas versión gótica. – repuse.
Todas reímos.
Rose tomó una silla que estaba en mi cuarto de baño y me hizo sentar en ella. Luego sacó del bolso que traía, toda la parafernalia para cortar el cabello.
Hablamos muchísimo. Bueno sería más correcto decir que ellas hablaron bastante. Yo escuché y hasta reí en ocasiones. Llegados a un punto; mientras que Reneesme yacía dormida plácidamente en mi cama; cada una contó su historia. La primera fue Alice.
Era horrible. Perseguida por un vampiro, transformada por otro para salvarla. Rechazada por su familia biológica por el solo hecho de ser vidente. En fin, solo me pareció hermoso cuando vió en sus visiones, y luego de mucho tiempo después encontró a Jasper. Su mitad complementaria.
La segunda fue mamá. También resultó espantosa. Pasó de estar felizmente embarazada a totalmente devastada por la pérdida de su hijo. Y deprimida por ese hecho quiso acabar con su vida. Gracias a Dios papá la encontró en la morgue mientras que su corazón latía aún y la transformó.
El tercer turno fue para Rosalie. Quién pasó de tener todo a nada. Cuando su prometido resultó un bastardo; por no decir algo escolástico pero que sería más acertado; se aprovechó de ella en medio de su estado de ebriedad, y permitió que sus amigos también lo hicieran. No pude pensar mal de ella cuando me contó la forma en que dio muerte a cada uno de ellos; puesto que se lo merecían.
Finalmente llegó el momento para que Bells relatara su historia. Simplemente no puedo creer que alguien pueda amar tanto. Y fue una humana ser tan “desafortunada”. No puedo describir todo lo que sentí cuando me contó todas las cosas por las que tuvieron que pasar tanto ella como mi hermano Edward. Es un amor que resistió todo, incluso una separación de casi un año. Me describió esa época como lo más negro de su vida. Vi como todavía le afectaba hablar de esa etapa, y comprendí que ella jamás podría sobrevivir un día más, si él le llegase a faltar.
Cuantas historias y hechos. Todas esas definieron la personalidad de cada una de las miembros de mi familia. Ahora entendía mucho más cada una de sus acciones. Pero ¿acaso ellas entenderían un carácter definido por un pasado; el cual era desconocido incluso para mí?. Hasta el momento lo habían hecho y yo esperaba seguir siendo digna de pertenecer a este clan.
Era de mañana. Estábamos en la sala mamá, Reneesme, Bella Rosalie y yo. Hablábamos de cosas intrascendentes pero que eran graciosas. Hasta que fuimos vilmente interrumpidas.
- Hoy es día de tormenta. Noche de beisbol. – exclamó Emmett en tono lascivo. Viéndome.
Alice tomó la batuta en la conversación.
- Si. Esta va a ser una oportunidad prefecta para un buen partido.
- ¡Fabuloso!. ¿A qué hora será? – preguntó Rose emocionada.
- A las ocho menos quince – le contestó muy segura.
Todas aceptaron. Incluso Reneesme; iba a hacer la veces de porrista. Luego me vieron todos.
- Si me explican las reglas, no tengo ningún problema en participar. Acepté de buena gana. Cada día me sentía más y más cómoda allí.
- ¡Genial! – susurró Emmett. En sus ojos veía la malicia. Sabía que intentaría aprovechar esta noche para vengarse de mí y de mi reto. Pero no me dejaría agarrar desprevenida.
La tarde corrió rápido. Y llegó el momento del juego. Mamá me dio mi uniforme respectivo. Me causó mucha gracia. No me quedaba mal pero me daba la impresión de estar disfrazada.
Atravesamos el bosque; ya esto se me estaba haciendo costumbre; y llegamos a un gran claro. Papá nos esperaba allí. Ya había dispuesto todo para el juego. Marcado las bases e incluso acomodado los artículos para jugar.
Sonrió complacido cuando me vió aparecer allí. Se me acercó.
- Hola, hija. – me besó en la frente – Que bueno que viniste. Ya verás que el juego te va a gustar.
- Yo lo sé, papá. Mamá me explicó las reglas del juego y estuve viendo un par de ellos por ESPN.
- ¡Qué bien! – repuso él.
- Ellen es una chica muy interesante. Ya se hizo aficionada a este deporte y todavía no lo ha jugado.- dijo Esme
- Es que me pareció de lo más emocionante. – acoté.
- Entonces el partido te va a encantar. Dijo él.
Nos dividimos en dos equipos.
Yo formaba parte del primero junto con Carlisle, Bella y Edward. En el segundo estaban Jasper, Alice, Rosalie y Emmett.
Reneesme parecía una pequeña hada. Bailando por el campus.
Estaba en la base intermedia, donde papá me asignó. Bueno, en realidad yo se la pedí; cuando Edward se dirigió mentalmente a mí.
- Alguien está buscando una prueba de fuerza. Así que procede con cuidado. Tenía una sonrisa torcida que lo hacía parecerse a un ángel.
Le sonreí.
- Si, ya lo sé. Su mirada me dijo todo esta mañana. De todas formas gracias.
- No hay de qué.- me contestó y se volvimos a enfocarnos en el juego.
Mama hacía las veces de catcher y árbitro. Ya que según ella, todos parecían una camada de lobeznos durante el partido. Que hacían trampa descaradamente y luego tenían una excusa fantástica para justificarlas.
El juego empezó con cada quién en sus posiciones. Alice como pitcher. Edward fue el primero en pasar al bate. Carlisle en tercera base, Bella en la inicial y yo en la segunda.
Jasper, Rose y Em fildeaban. Jasper a la izquierda, Rosalie en la intermedia Emmett en la derecha.
Alice hizo el primer lanzamiento. Fue una curva rapidísima pero Edward le respondió con un batazo impresionante. Rosalie salió disparada hacia la bola pero para cuando llegó, Edward ya había pisado home. Nuestra primera carrera.
Pasó Bella y debo decir que no lo hizo nada mal aunque solo pudo llegar a segunda. Resulta que Jazz era más rápido de lo que pensaba.
Luego fue mi turno. Bateé un rolling que me bastó para llegar a la tercera base pero no antes de que Emmett saliera disparado a atrapar la bola e intentar hacerme out al pasar por primera. Pero no pudo, ya que vi su movimiento en la precognición de Alice que Edward captó.
Me partí de risa en la base. La estaba pasando en grande. En cambio mi hermanote estaba más que frustrado, furioso.
- Buen movimiento, Ellen. – me felicitó Edward por medio de su don.
- Gracias. Le respondí.
El juego siguió. Con trampas a granel. Con grandes batazos como los de Rosalie y Emmett. Y con los bailecitos y gritos de mi bellísima sobrina alentándonos a todos. Era una cheerleader de lo más equitativa. Eso era motivo de risa para todos.
El partido transcurrió con normalidad. Y con esto me refiero al desempeño de todos los jugadores y a los reiterados intentos fallidos de Em por demostrarme “su fuerza”. En uno de ellos. Emmett recordó como Bella lo había derrotado en una competencia de pulso hacía dos años atrás. Sentí pena por él y me dije que una cuota de autoestima no le haría daño a nadie; o eso esperaba yo; y que además me ahorraría la molestia de granjearme un rival eterno.
Salió disparado desde la tercera base mientras yo me desplazaba por el diamante. Y mientras yo corría por anotar él lo hacía para chocar conmigo. Lo vi en la mente de Edward.
Dejé que me embistiera y salí volando por los aires casi hasta la inicial. No dolió pero tampoco fue agradable; por lo menos para mí. Emmett estalló en carcajadas. En sus ojos brillaba el orgullo. En sus mejillas la alegría la reflejaban sus hermosos hoyitos infantiles. Y su mente era todo un festín. Disfruté de eso.
Todos se acercaron a donde yo estaba.
- ¡Ellen! – gritó papá alarmado. Corrió hacia donde yo estaba y me ayudó a poner en pie. – Disculpa a Emmett, él es un poco tosco…
- Tranquilo – le respondí en medio de risas, para que se relajara puesto que se veía avergonzado. – No me ha pasado nada. – dije mientras me sacudía la tierra.
- Deberías pedirle disculpas a Ellen. Ha sido un comportamiento muy descortés. – le reprendió Carlisle.
- Ell, yo lo…- empezó a decir Emmett. Pero no lo dejé terminar.
- Nada, un reto es un reto. – ambos reímos con camaradería. – Solo que te advierto que te cuides. Porque seré la próxima en tener que disculparse. Reí a carcajadas y él me acompañó.
Todo terminó bien. Y en empate. Recogimos todo lo del juego y partimos hacia la casa.
En la carrera de vuelta a casa Edward fue mi acompañante.
- ¿Por qué dejaste que te envistiera? – preguntó con curiosidad. ¿Por qué no lo esquivaste?. Tenías bastante tiempo.
Pensé en las razones y él asintió.
- Ahh. Estás en lo cierto. Emmett estaba algo afectado con la derrota con Bella. Fue una buena oportunidad para subirle la autoestima.
Ambos nos miramos nos reímos.
- Eres una gran chica. Me alegra tenerte por hermana. – dijo con sinceridad.
- No puedo decir otra cosa que…gracias por acogerme y que siento lo mismo por ustedes. No podía haber caído en una mejor familia vampiro.
Nos reímos a mandíbula batiente.
Ya en la casa. Mientras que aprestaba todo para darme un baño; alguien toca a la puerta.
- Tock, tock. ¿Se puede? – dijo Emmett.
- Si…claro – dije extrañada. - ¿Qué necesitas, hermano?
- Saber si esta tarde me dejaste embestirte. Me pareció que fue una mera cortesía.
Ahora si me había dejado “out” de verdad. No le pude responder. Solo abrí la boca para volverla a cerrar de nuevo.
- Gracias – me miraba con dulzura. – Fue muy lindo de tu parte.
- ¿No estás molesto?. ¿No te sientes burlado? – estaba aún más consternada ahora.
- No – parecía sincero. – Ya que no se dieron cuenta y tu no lo desmentiste. Lamento haber sido tan brusco en el claro.
- No te preocupes por eso – le dije con naturalidad. Bajando mis hombros. – Soy la más fuerte de la casa, ¿Recuerdas?
Em rió con ganas.
- Eso es algo que veremos más adelante. Solos tu y yo – dijo con malicia en la cara.
- Bien. Pero ahora no te daré chance – le di una mirada amenazadora. Luego reí.
- Bella hizo bien en traerte. Es bueno tener una “hermanita” nueva aquí. Aunque no lo creas te he tomado cariño. Espero que te quedes mucho tiempo con nosotros.
Hablé con voz entrecortada.
- ¿Y eso por qué?
- Porque aquí todos tenemos nuestras parejas, como ya has visto. Y llegas tú y sentí que debía protegerte y enseñarte. Espero que me dejes.
Me quedé en estado de shock. Jamás me imaginé que alguien como Emmett me viese de esa forma.
- No sé que decir. Me has dejado anonadada.
- ¿Por qué? ¿Acaso crees que solo soy bromas?. No solo soy eso – dijo con seriedad.
- Si. Perdón por juzgarte antes de conocerte mejor – dije avergonzada.
- Descuida. No eres la primera – dijo él. -. Bueno te dejo para que te bañes.
Se giró para irse. Pero lo llamé y se volteó.
- ¡Emmett!. Si – dije respondiendo a su pregunta. – Me gustaría que me enseñaras lo que sabes. Quiero un hermano mayor que me proteja. Y espero que seas tú.
Se acercó y me abrazó.
- Sería un placer, pequeña. Ahora anda a bañarte. – me dio un beso en la cabeza. Y se fue.
Me di un relajante baño en la tina. Ya me había colocado mi bata de baño y me dirigía al closet cuando me volteé hacia el ventanal.
Fue entonces cuando experimenté el verdadero terror por primera vez.
Alguien. O mejor dicho. Un vampiro de ojos color carmesí me veía fijamente a unos pocos cientos de metros de la casa. Estaba en la copa de un árbol que le permitía una vista perfecta de mi habitación.
Me quedé helada. Mientras sentía el miedo y la adrenalina correr por mi cuerpo.
BUENO CHICOS ESPERO QUE LES GUSTE ESTE NUEVO CAPÍTULO. DISCULPEN POR DEJAR PASAR TANTO TIEMPO SIN PUBLICAR...Y COMO LES DIGO SIEMPRE...DEJENME SUS COMENTARIOS...SON MUY IMPORTANTES PARA MÍ...CUÍDENSE Y GRACIAS POR SEGUIRME EN MIS LOCURAS....
*MARIE C*
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AMIIIIIIIIIIIIIIIIIII Adorooo esta historia esta demasiadooo buena y me encantan ellen es un personaje fantastuico y reflejas muy bien la personalidad de los personajes del libro en tu historia sigue asi te quierooo..
ResponderEliminarVanessa Cullen
amii...muchas gracias...de verdad...que bueno que te guste y pues trato de hacer lo mejor que puedo....basada en la saga que tanto quiero...yo tambien te quiero...
ResponderEliminarAmigaaaaaaaaaa!
ResponderEliminarPs obvio que te quedo buenisimo!
Me encanta el modo en que describes cada momento, todo muy bueno. Y el final me encanto "el vampiro de ojos color carmesi"
Awwwwwwwwwww!
Bueno tu ya sabes que me gusta!! :D
Me gusto como interactúan todos los personajes, como es posibles que nos dejes en estado de in animación, esperando q le pasara a Ellen con el intruso de ojo carmesí.
ResponderEliminarMalvada pronto termina el capitulo plisssssssss