CAPITULO I
“DESCONOCIDA”
No podía sentir otra cosa que no fuese ese dolor insoportable que envolvía todo mi cuerpo. Era un ardor descomunal y recalcitrante que parecía consumir cada milímetro de mi ser. Digo “parecía” porque indiscutiblemente sentía el fuego, aunque no podía verlo.
Me encontraba sumida en una oscuridad que jamás había experimentado; aunque en estos momentos hasta mi propia existencia me resultaba incierta; pero lo más frustrante era que yacía petrificada sin orientación alguna del lugar en el que estaba, no podía moverme, ni siquiera ver qué era lo que me producía ese sufrimiento agonizante, más sin embargo la muerte no llegaba, mi sosiego no se hacía presente.
Por el contrario, el dolor se acrecentó de forma inesperada y yo no conseguía; por mucho que lo intentara; gritar para aunque fuese librar lo que suponía que era mis últimos soplos de vida.
De repente todo cesó, incluso el latido de mi corazón y pude por primera vez en una incalculable fracción de tiempo, abrir los ojos. Fue desconcertante, me encontraba en una sala tipo estudio que parecía haber sido dispuesta como un quirófano, estaba en un lugar que no conocía; mis ojos podían captar minuciosamente cada detalle del techo, de las paredes y de todo lo que se encontrara en dicha estancia.
Y entonces escuché un paso que se aproximaba y como por arte de magia, me encontré de pié justo al lado del lecho en donde yacía dolorosamente inmóvil hasta hace unos instantes atrás.
Cuando me volví con sorpresa para ver
- ¡Tranquila! – me susurró una de esas “visiones” de belleza solo afín con la de los dioses helenos. – No vamos a hacerte daño – habló con sinceridad; aún así y no sé porqué razón, de mi boca salió un bufido como si fuera un felino salvaje. Me asusté de mí misma.
El hombre o lo que fuera ese ensueño de hermosura magnífica, se acercó un poco más y me congelé en el sitio donde me encontraba de pie, pues me perdí su beldad y su lustroso cabello dorado.
- Me llamo Carlisle – me dijo con una voz melodiosa. Como supuse hablaba un ángel.
- ¿Quién es usted?-Hablé por primera vez y me abismé por lo pura y atractiva que me escuché al igual que la otra voz. - ¿Qué hago aquí?...- me desesperé.- ¿Quién soy yo?...
Sentí un remanso de tranquilidad que provenía de ese grupo de criaturas. Con serenidad pero algo de terror, retrocedí ágilmente cuando descubrí, que esa sensación era emanada por un joven que poseía cientos de cicatrices, algunas en la cara, pero la gran mayoría estaban del cuello para abajo, eran marcas extrañas en forma de media luna. Él me miró primero entre concentrado y prevenido, pero luego su expresión cambió a modo de confusión.
- Tranquila, tranquila joven – me habló el primero de “ellos”. – Te juro que nadie te hará daño alguno. Sé que debes estar muy confundida, pero para todo esto hay una explicación…
- ¡Pues la necesito ahora! - le imploré con la voz un poco más sosegada. - … no recuerdo nada, no sé quiénes son ustedes, no sé como llegué aquí.-Alegué con desesperación al interrumpir él que parecía ser una alucinación magnífica- .
- Lo sé – me dijo con voz tranquilizadora.
De repente y sin saber cómo, empecé a escuchar voces de distintas personas; pero era muy confuso; era como estar en el lobby de un hotel en donde mucho se habla y poco se entiende. Entre asombrada e insegura busqué el destino de esos susurros pero nadie hablaba en ese lugar y
- Escúchame, por favor. -Pidió Carlisle educadamente. – Esta es mi familia. Soy médico y ella; dijo señalando con su mano a la mujer castaña tan vehemente protegida. -… es Bella te encontró en el bosque, estabas medio muerta debido a que te golpearon brutalmente; quizás a eso se deba tu pérdida de memoria – exclamó de una manera muy profesional. Como si estuviera hablando consigo mismo. – Presumimos que te asaltaron puesto que no llevabas nada contigo en el momento
- Pero no recuerdo eso. -Les dije desconcertada, -…ni tan siquiera mi nombre. Me siento y escucho cosas extrañas en mi mente.
Carlisle se volteó rápidamente hacia su familia para darles una mirada de asombro.
- ¿Qué sientes y qué escuchas? Me preguntó él hombre rubio con avidez.
- Eh, no estoy segura pero capto una especie de tranquilidad que brota de aquel “señor” de allá – le expliqué señalando con el dedo al atemorizante rubio que se encontraba justo al lado de él.
- ¿Jasper? – se giró Carlisle para poder ver al señalado a la cara, quién se volvió hacia él y le dijo:
- Y ella me está devolviendo lo que le envío, pero con una intensidad mayor – en ese momento hacia mí. Era la primera vez que esa criatura escalofriante pero hermosa hablaba, y mostró claramente confusión.
- Pues Carlisle te digo que debemos estar frente a un tipo de don que jamás habíamos visto o tan siquiera escuchado, dijo y de pronto se adelantó el protector de cabellos castaños dorados, hasta igualar la alineación del grupo interrogador.
- ¿A qué te refieres, Edward? Lo increpó el señor Carlisle.
- Pues te explico…Pareciera que aparte de devolverle a Jasper “su influencia”, puede escuchar lo mismo que yo, pero con mayor fuerza por así decirlo.
Tanto Carlisle como todos los demás se mostraron consternados. Se miraban entre sí y luego a mí; como si buscaran una explicación para “lo que yo era”.
- ¿Será posible que ella sea capaz de?…comenzó el líder de esa extraña familia, pero Edward lo interrumpió para acotar:
- Eso mismo pensé yo, padre.
- ¿De qué hablan?, dirigieron de nuevo las vistas hacia mí. - ¿Quiénes o qué son ustedes?, ¿y qué me pasa?, -exclamé con exasperación. Y con un movimiento tan rápido que me sobresaltó a mí misma; me llevé las manos a la cabeza que en ese momento parecía explotar ante tal situación-.
- ¡¿Qué soy yo?! – les grité y fue entonces cuando un cuarto hombre apareció de repente al lado de Edward, en una postura que me hizo retroceder de manera preventiva; de nuevo.
- ¡Tranquilo, Emmett!, le dijo Carlisle mientras que su compañero castaño le colocaba una mano en el hombro.
- Ella no va a atacarme, continuó -. Solo quiere entender todo lo que le está pasando, y eso es comprensible-.
Me miró en silencio un rato y luego retomó la conversación.
– No sabemos cómo te llamas o de dónde vienes, pero si te puedo decir lo que somos y en lo que te he convertido para poder salvar tu vida. -Me observó con una mirada que oscilaba entre culpabilidad e interés-.
Y aunque quise llorar, solo sentí un leve ardor en los ojos en vez de lágrimas.
- ¿En qué me transformó, doctor?. Le pregunté con un tono cargado de horror.
De nuevo sentí un remanso de tranquilidad, Jasper intentaba aplacarme de nuevo y eso me molestó.
- ¿Puedes dejar de hacer eso? -Le dije directamente a la cara. – Es realmente molesto.
Jasper me miró primero incrédulo, luego cambió a iracundo. Dio un paso hacia mí pero Carlisle le tocó el hombro, luego tomó un respiro y avanzó para acercárseme, no sin que los demás lo siguieran de cerca.
- Somos vampiros – señaló a todos los integrantes de su familia y luego a mí. – y tú también lo eres, lo hice solo porque nos dio una gran pena dejarte morir por una injusticia. Tienes todo el derecho a molestarte e incluso seguir tú propio camino si así lo deseas; pero primero quiero que sepas que estaríamos felices si decidieras quedarte con nosotros y formar parte de nuestra familia.
Me encontraba en estado de shock. ¿Yo era una vampira? pero ¿los vampiros existían? Me pregunté, pues al parecer así era, solo eso explicaría esa belleza sin límites, esas voces celestiales que todos teníamos. Y ni hablar de esos “dones” que no sabía a ciencia cierta que eran.
Por primera vez desde que abrí los ojos, entendí todo esto sin sentido, me miré las partes de mi cuerpo que estaban al alcance de mis ojos. Mi piel era de un extraño color oliváceo muy claro, no era desagradable solo inusual. Y su textura era suave al roce y dura al tacto, como si fuese impenetrable. ¡Qué extraña me veía!
- Yo pienso que te ves genial. Volteé y vi por detrás de Jasper a una grácil figurita, que era tan hermosa como los demás pero tenía el cabello negro azabache y lo llevaba en puntas, lo que la hacía parecer un duende. Esta me sonreía como si me conociera de antes. – Si quieres lo corroboras con tus propios ojos.
- ¿Ah? – fue todo lo que fui capaz de contestarle ante tal propuesta y a esa familiaridad.
- ¡Alice, por favor tranquilízate! Y dale un respiro – ordenó Carlisle muy serio. – dinos ¿Qué piensas?.
- Yo no sé, no estoy segura de qué hacer. Contesté con voz vacilante. – Nadie sabe en realidad quién soy, ni siquiera yo. No tengo un lugar a donde ir, y no conozco a ninguna persona fuera de aquí. Sin embargo, me siento agradecida con usted, Bella –dirigiéndome a la dama que se había quedado rezagada junto con dos compañeras más. – Y con usted, doctor Carlisle; pero no entiendo muchas cosas y además tengo un ardor en mi garganta…
- ¡Oh! Lo siento mucho…joven. Tu sed es muy fuerte en estos momentos – se disculpó Carlisle. – Necesitas ir de caza, con gusto te acompañaré. Te podemos enseñar cómo nos alimentamos, nosotros.
Me alarmé de repente.
- ¿Vamos a cazar…qué? ¿Humanos?, -lo interrumpí algo indignada. – Yo no me creo capaz de… no me parece bien que yo…
- ¡No, calma! – de momento no entendí su expresión facial, pues se mostraba gratamente sorprendido.
- No somos como los demás. Solo ingerimos animales. Me complace que a pesar de ser nueva en todo esto, hacer daño a los humanos no sea una opción para ti.
- Iré a inspeccionar la zona, para ir de caza tranquilos. Yo los acompañaré.
Propuso una hermosa y amable señora, era de estatura pequeña y cabello color caramelo, tenía una sonrisa maternal que sumada a unos hoyuelos en sus mejillas la mostraba cálida y muy femenina. – Tranquila cariño, vas a estar bien, te ayudaremos en todo. Nos vemos en un momento. -Y desapareció ante mis nuevos ojos-.
Carlisle nuevamente captó mi atención cuando comenzó a hablarme: - Ella es Esme, mi esposa y estos son nuestros hijos, Jasper – señaló al rubio atemorizantemente marcado. –… ella es Alice – en esta ocasión se refirió a la pequeña joven con aspecto de duendecillo. -…Él es Edward. Indicó con la mano a quién tenía a su lado, al muchacho de cabellos castaños dorados y rostro exuberantemente hermoso. -…Como ya te había explicado ella es…
- Bella. -Lo interrumpí recordando sus palabras anteriores-.
- Sí, muy bien y él es Emmett. Era es más corpulento de todos esos vampiros, me sonrió con desparpajo a pesar de que hacía un rato apenas me atemorizó con su protectores movimientos. – Y para finalizar, ella es Rosalie. Dijo indicando a la única que no había detallado de ese grupo antinatural del cual yo debía decidir si formaría parte o no.
Ella era la viva estampa de una “top model” al mejor estilo de Victoria’s Secret, era delgada y elegante, no como otras que parecen anoréxicas y algo vastas a la hora de caminar. Sus movimientos eran muy femeninos y en su cara había una expresión de suficiencia y algo de petulancia.
La verdad me sentí cohibida ante ella; aunque todavía no había visto mi cara. Supuse que si yo era ahora una vampira más, pues debería ser hermosa, aunque se me hacía difícil que alguien fuese más o tan atractiva como la rubia. Y mucho menos yo, puesto que no lograba recordar ni si quiera un rasgo de mi cara.
- ¿Todos ellos son sus hijos? – pregunté con una real curiosidad.
- No, en realidad ninguno de ellos son mis hijos naturales, pero he convertido a varios de ellos; por las mismas razones que a ti. Otros llegaron solos, como es el caso de Alice y Jasper. Y además tenemos tanto tiempo viviendo juntos, que a mi esposa Esme y a mí nos gusta verlos de esa forma.
- Oh, ahora comprendo. Expresé.
- ¡Bueno!- comentó Alice - ¿cómo la vamos a llamar?
Me sentí como la mascota nueva.
- ¡Alice! – dijeron al unísono Carlisle, Edward y Jasper, quienes se mostraron algo molestos respecto al comentario de ella.
- ¿Qué dije?, -preguntó con un aire de inocencia en su rostro. – No dije nada malo, no puede estar sin un nombre así que… ¿Cómo te quieres llamar?; me preguntó directamente.
- Yo… no sé qué…- solo fui capaz de titubear en ese momento.
- Disculpa a Alice, como has podido notar es sumamente extrovertida y esa es su forma de ser con todos – me dijo Bella, dirigiéndose a mí por primera vez. Me sonreía a manera de saludo, le contesté con una igual, no podía dejar de sentirme agradecida con ella por haberme salvado la vida.
- ¿Qué te parece…Ellen?...preguntó Alice con entusiasmo.
- Pues sí, me agrada – le dije.
- ¡Grandioso! – dijo dando un brinquito de emoción y al mismo tiempo juntando las manos. Se acercó a mí con andares de bailarina, luego me abrazó fuerte ante las miradas atónitas de todos, incluso la mía. Me sentía halagada por un lado y desorientada por otro; puestos a ver que yo era una extraña recién llegada.
- Bienvenida a la familia Cullen, Ellen – dijo Carlisle con una flema displicente y paternal.
- Sí, si bienvenida, Ellen – me dijo Bella.
- Eh! Por fin otra capaz de retarme en pulso…Bienvenida Ellen – dijo Emmett. No supe acerca de qué rayos hablaba-.
- ¡Ellen Cullen!, bienvenida…Tienes mucho que enseñarnos – dijo Edward con una cara que no supe descifrar.
Carlisle asintió, como si su hijo dijese algo que él estuviese pensando.
- Cierto hermano…Sé bienvenida, Ellen….lamento cortar este hilo de celebraciones pero me parece prudente posponerlo hasta después de que hayas cazado.
Expresó Jasper; quién me veía fijamente; muy concienzudo.
Me encantó la nueva integrante Cullen Ami xD
ResponderEliminarawwwwwww que bueno amii...tenía miedo de que no les gustara...es algo que se me ocurriño de repente...gracias por apoyarme...XD TKMUCHIIIIIIIIIIISIMO...Atte. Bella
ResponderEliminarmari esta genial ..como te dije antes ... tienes que continuar escribiendo .. quiero saber que pasa con ellen XD
ResponderEliminarbueno veremos como se desarrolla esta trama en tu cabecita loca... me gusta el nombre de Ellen... buena redacción y dinámica... excelente ami
ResponderEliminarMe encanto tu redacción y la cosa va pintando muy bien, me lo seguire leyendo (jejeje lo bueno es que ya tienes varios capis hechos y no tendre que esperar mucho, lucky!!) Besos, Jessy
ResponderEliminarbien, bien, pero y Reneesme? donde esta? si bella se convirtio es porque ya tuvo a su bebe, me gusto mucho, que bien =)
ResponderEliminarbien, bien!! Pero y Reneesme? porque si bella fue convertida ya su bebe debe estar por alli =)
ResponderEliminar