<<¿En dónde estará? ¿Se habrá ido para siempre? ¿Estaría mal si yo dejara de lado…>>
- - ¿Te ayudo? – la sublime voz de Adrien interrumpió los pensamientos y absurdas ideas que venían a mi mente mientras fregaba los trastos en donde se había cocinado para los lobos.
- - No, tranquilo. Ya casi termino. – lo ví parado al lado mío y me sorprendí. Al parecer estaba perdiendo la capacidad de prestar atención a mi entorno.
- - Yo seco y guardo ¿Te parece? – se ofreció galante.
- ¿Cómo negarse?
- - Está bien.
Automáticamente se puso a trabajar muy animado. Lo veía con el rabillo del ojo.
- - ¿Por qué no usas el lavavajillas? – preguntó curioso.
- - Porque últimamente ando en plan hippie, osea en plan verde. Me preocupa mucho el calentamiento global.
Adrien se rió tan exquisitamente que volteé a verlo.
- - Oh. Ahora eres “Ellen. La vampira hippie”. Eso es genial. Creo que debes ser la pionera de nuestra especie en ese tema. – bromeó mientras se carcajeaba y trabajaba al mismo tiempo.
- - Eres odioso, Adrien. En serio. – lo ataqué.
Volteó como si estuviese ofendido, pero con una sonrisa torcida en la boca.
- - ¿Ah, sí?
- - Pues sí. – me volví hacia lo que estaba haciendo y le arranqué el paño de las manos. – Eres odioso y lo mantengo.
Me arrinconó contra la encimera de4 la cocina en donde colocó sus manos; a ambos lados de mi cadera para no dejarme escapar.
Se acercó a mi cara hasta que unos escasos centímetros separaban nuestras bocas.
- - Pues yo no creo que tú pienses eso. Y si es así te debe gustar ese aspecto de mí. – una sonrisa juguetona tiraba de sus labios. – Si no, mírate. No has puesto resistencia alguna.
- - Eres un ególatra. – bromeé con nerviosismo – Dame un permiso, por favor.
- - ¿Eso quieres? – se acercó tanto que nuestros labios inferiores se rozaban temblorosos. Haciendo correr electricidad como si uno fuese un cable positivo y el otro negativo.
Él sabía que no quería alejarme, quedaba sin voluntad cuando él se acercaba.
- - Yo…- balbuceé.
- - ¡Perdonen! – exclamó Bella.
De un salto Adrien se colocó al lado mío de nuevo y siguió en sus labores mientras yo me hundía en la vergüenza y él reía para sí con descaro.
- - No, Bella. Tranquila ¿Cómo amanecieron?
- - Pues bien…de verdad que no fue mi intención…- lucía tan mortificada la pobre que si hubiésemos tenido sangre en las venas de seguro se hubiese sonrojado.
- - No te preocupes ¿En dónde está, Reneesme? – pregunta estúpida ¿en dónde iba a estar si Jacob estaba en el patio trasero?
<<Condenados nervios>>
- - Está con Jacob…en el patio. – me sentí realmente idiota en ese momento.
Bella miraba a Adrien, quién seguía de espaldas. Luego a mí y torció la boca en una sonrisa.
- - Ya veo que estuvieron cocinando…- comentó mi hermana como si nada incómodo hubiese pasado. Lo que hacía que todo fuese más “incómodo” todavía - ¿Quién lo hizo? ¿Leah? ¿O tú?
- - Fui yo. – respondí ansiosa por terminar con la escena antes vista – Pero ella me ayudó.
- - ¡Listo! – anunció Adrien. Quién pasó a mi lado, y se detuvo un momento para decir:
- - Buen día, Bella. – y se retiró con sonrisa presumida.
No sabía si enfadarme o reírme por su acción. Ya decidiría eso más tarde.
Me percaté de la mirada de Bells y me dieron ganas de evaporarme.
Sabía todo.
Sus ojos suspicaces lo dijeron sin necesidad de que ella abriera la boca. Pero aún así agregó:
- - Es difícil ¿Cierto? - >>está bien…de todas las cosas que pensé que diría; esta no contaba entre ellas>>
- - ¿Ahh? – musité confundida.
Entrecerró los ojos.
- - Sabes de que hablo. Estás en medio de un triángulo amoroso, Ellen. y no intentes negarlo, porque no creo que hayas olvidado al vampiro de ojos carmesí.
¡Fabuloso! Ahora casi toda mi familia estaba al tanto de mis irregularidades sentimentales. Suspiré con resignación.
- - Tienes razón. – concluí.
- - Lo sé. Pero ¿respecto a qué? – tomó asiento, lo que me indicó que la conversación apenas comenzaba.
La seguí en el bando de al lado.
- - En todo lo que dijiste. Pero “él” tiene nombre. Se llama Thomas.
<<Recordatorio mental para Ellen: ¡Bella no sabía que te encontrabas con él!>>
Mi propia boca era mi peor enemigo. Debían ponerme un bozal o algo por el estilo.
Esperé a que un cambio de actitud afectara a mi hermana; pero nunca llegó.
- - ¿No me dirás nada? ¿No me reprocharás algo? – aguardé ansiosa.
- - No.
- - ¿Por qué?
- - Siempre supe que en algún punto de tu vida saldrías a hacerle frente a esa situación tan…bizarra. Y eso hiciste. – su respuesta me dejó boquiabierta.
- - Cierra la boca, Ell. Hay moscas. – rió con desparpajo.
Reaccioné.
- - ¿Y no me piensas decir que él no me conviene? Que és un peligro para todos nosotros…o ¿algo así?
Puso una mano sobre la mía que reposaba en mi muslo.
- - ¿Cómo te voy a reprochar algo así; cuando yo decidí cambiar mi mortalidad por Edward? No soy quién para juzgarte, hermana. Es más; yo sé perfectamente que el amor tiene la capacidad para transformar lo que sea. Lo malo en bueno…la muerte en vida…en fin; todo. Así que no creo que ese chico nos pueda hacer daño. No parece ser ese su interés. – me vio de una manera en la que daba a entender cuál era el verdadero interés de Thomas.
- - Oh, gracias. No me esperaba esta respuesta de ti.
- - Edward siempre me dice lo mismo. – me respondió divertida.
- - ¿Crees que él lo sepa ahora? – pregunté nerviosa.
- - ¿Te escondiste detrás de mi escudo mental?
- - No. – la miré perpleja – Osea que siempre supiste que lo hacía…- me dije más a mí misma que a ella.
- - Sí. Y ahora él también.
- - ¡Ayyy Dios! – dije mortificada.
- - No te preocupes. Él es discreto.
- - Yo lo sé, Bells. Pero me da vergüenza de todas formas.
- - Pierde cuidado. ¿Carlisle lo sabe? – ahora estaba seria.
- - Sí. Y Esme también.
- - Eso está bien. Me imagino que Alice…
- - Sí. Ella ya está al tanto de la situación, créeme. – admití con pesar.
Bella se carcajeó.
- - Entiende de una vez por todas que aquí es difícil, por no decir imposible, mantener un secreto.
- - Júralo. Ya he podido constatarlo.
- - Y ya se darán cuenta…de lo de Adrien también…- volvió la suspicacia a su rostro.
- - Serán Edward, Rose y Emmett. Porque de los presentes; el que no lo sepa, ya se lo sospecha. – comenté derrotada.
- - ¡Ja, que cosas!...otro triangulo amoroso.
- - Eres la segunda persona que me dice eso. ¿Quiénes fueron los primeros? – la curiosidad me carcomía.
- - Jacob, Bella y yo. – dijo Edward, apareciendo en la entrada de la cocina.
- - Hola, Ed. – estaba en una situación que iba de mal en peor.
- - Hola, Ell. Con qué has tenido unos días movidos ¿Eh? – tenía esa sonrisa torcida que lo hacía parecer más un ángel que un vampiro.
- - Algo así. – bajé la vista.
- - No te avergüences. Somos tu familia; además el amor no debe apenar a nadie. Muy al contrario, alégrate de saber que no eres un monstruo sin sentimientos. – levanté la vista para encontrarme con su mirada comprensiva.
- - Yo no estoy enamorada. – lo corregí.
- - Por ahora. – agregó – Ojalá que cuando lo hagas sea de uno solo. Si no…las cosas se van a poner feas.
Las anteriores palabras de ambos de juntaron mí cabeza y solo entonces las entendí.
- - ¿Jacob, Bella? ¿Jacob Black? ¿Acaso no habían humanos interesantes a tu alrededor? – estaba consternada.
Edward se carcajeó y Bells le dio un medio empujón.
- - No he sido precisamente normal “nunca en mi vida”, Ell. Además, las cosas cambian. Ya te lo dije.
- - ¿Y cómo supiste que Ed era el indicado?
Esperaba encontrar alguna resolución que ayudara en mi caso.
- Simplemente me dí cuenta, de que él era mi vida, que no podía seguir sin él siquiera un días más. Cuando me transformé, eso quedó más que corroborado. Quería a Jake, pero solo como un hermano.
Edward intervino con tono perentorio.
- - Los pequeños errores de unos, pueden generar grandes cambios en otros. Y el peso de esas acciones son el precio a pagar por ellos.
La tristeza en sus ojos me indicó a qué se refería. Una época terrible para ambos, cuando él abandonó a mi hermana por su bien.
- Pero lo que te pertenece, jamás te lo podrán arrebatar. – lo tranquilizó Bells.
El besó su coronilla con suma adoración. Luego me vio.
- Haz lo que tengas que hacer para aclarar tus sentimientos. Pero no tardes mucho, Ellen. Puesto que puedes causar daños irreparables en alguno de los dos. Y hasta en ti misma. – sabía que me estaba aconsejando, pero sus palabras me causaron molestia de cierta forma.
Quizá porque ya se estaba dando lo que él suponía.
Me acerqué a mi amiga que yacía sentada en la sala de estar enviando mensajes de texto por su teléfono.
- - ¿Es nuevo? – pregunté como para no hacer tan obvio el verdadero motivo que me llevó hasta allí.
- - Sí. Me lo dio Andrew como regalo de navidad atrasado. – sonrió divertida. Quizá recordando alguna anécdota. – Me lo entregó ayer.
Sonreí como si nada.
- - ¡Je! Qué bueno. Luego me los pasas ¿eh? – me sentí idiota, otra vez. Me sentí en una especie de deja vu. -¿Has visto al chico rubio que vino con los demás visitantes? – pregunté finalmente.
Leah me miró suspicaz.
<<Ah ¡Maravilloso! Ahora ella también lo sabe!>> necesitaba clases de histrionismo. Con urgencia.
- Sí. Salió con el líder de ellos; apenas entró Edward en la cocina. Ellen… ¿Quieres contarme algo? – entrecerró los ojos para hacer su pregunta más profunda.
- - Ehh ¿yo? No. – perfecto. Mi actitud de sospechosa principal de un crimen, me ayudaría a salir del atolladero.
- - ¿Cómo pretendes que confié en ti, si tu no lo haces conmigo’ – su lógica me abofeteó con culpa.
Suspiré resignada.
- - Tienes razón. Pero es una historia larga. Quizá te aburra.
Apretó sus labios sosteniendo la risa.
- - Lo dudo.
Le conté todo. Desde la primera aparición de Thomas; hasta nuestros encuentros. Lo que la llegada de Adrien había significado para mí, y lo cómoda que me sentía cuando lo tenía cerca. También le hablé de mi confusión entre ambos y mi actual situación de “me peleé con uno, pero aún lo quiero” y “me fascina el otro, pero apenas lo conozco”.
Las reacciones de lee eran variadas. Pasaban de un consternada a un recelosa. De un gratamente sorprendida a divertida. Y de un comprensiva a un confundida.
- - Ellen. necesitas largarte de aquí y aclarar tus ideas. – me dijo como dándome una única solución posible.
- - Mis padres me regalaron un tour por europa. – le comenté como si eso fuese de ayuda.
- - Pues tómalo pronto. Y vuelve con la cabeza en su sitio, porque has perdido totalmente el norte.
- - Lo último que sé de ese lugar es que es un polo y que un anciano barbudo vive allá, y le reparte regalos a los niños. – bromeé con desánimo.
Mi amiga rió por un segundo. Luego se puso seria y agregó en forma perentoria.
- - Ya en serio, Ell. Aléjate un poco. Clara tus sentimientos y toma la decisión adecuada. En los triángulos siempre hay alguien que sale lastimado. Te habla la voz de la experiencia.
- - Lo sé. Admití pesarosa.
Nos quedamos un buen rato en silencio, viendo como Jacob y Reneesme iban y venían a la carrera. Jugaban y gritaban como si no hubiese un mañana. Como si se encontraran solos en el mundo.
Me pareció extraño que Jacob no entrara en su fase lobuna para jugar. Y luego esta idea me recordó otra cosa.
- - ¡Leah! – la llamé alarmada.
- - ¿Qué ocurre? – preguntó extrañada por mi dramatismo.
- - Prométeme que no le darán caza a Thomas…- me obligué a respirar antes de hablar para evitar que se me quebrara la voz. – si decide volver. Sé que él no quiere herir a nadie. Y yo no podría estar tranquila si le ocurriese algo malo. Así que prométemelo.
Asintió.
- - Está bien. Pero entonces se lo tendré que informar a Jacob para que esté alerta; y no cometamos ningún error.
- - ¡Fabuloso! – mascullé con sarcasmo – Solo falta que se entere el New York times. Los llamaré en la noche para informales.
- - ¡Hey! Tú pediste mi ayuda. Y yo te la puedo brindar. Pero primero debo participárselo al Alpha. Es una cuestión de respeto. Y sé que no estás ignorante de esa situación.
- - Lo siento. Tienes razón. Es que me da vergüenza que hasta Jake tenga que estar al tanto de mis cuestiones sentimentales.
- - Si te sirve de consuelo, piensa que él no lo ve como un chisme jugoso. Sino como una posible amenaza para Nessie, y no dudará de quitarla del camino si así fuese. Así que eso lo convierte en “su” problema también.
Odiaba admitirlo pero tenía toda la razón. La unión de mi sobrina y del Alpha metamorfo, está más allá del entendimiento de muchos. Él la protegería a costa incluso de su propia vida si así lo ameritase el caso. Y si él consideraba a Thomas un riego; no dudaría ni medio pelo en hacerlo trizas.
Me estremecí de terror.
- - Está bien. Cuéntale…lo básico. – agregué en voz cansina.
- - ¿Buenas? – mamá tocó a mi puerta.
- - Pasa. – dejé mi libro en la mesita de noche. Charlaine Harris tenía una manera única de escribir; me divertía y me atrapaba a la vez.
- - ¿Te interrumpí? – preguntó al sentarse a mi lado en la cama.
- - No, tranquila ¿En qué te puedo ayudar?
- - Quería enseñarte lo que te traje del mall. – solo entonces. Reparé en las tres bolsas grandes que tenía a mis pies.
- - Mamá…- repliqué con cansancio. – No he usado ni un cuarto del total de armario todavía.
- - Lo sé; pero no me resistí cuando vi estos vestidos. Sé que te sentarán divinos.
- - ¡Pero si yo no uso vestidos casi nunca! – me intenté explicar.
- - Ya es hora de que lo hagas. No siempre puedes ir vestida como si esperases una lucha de esas que tienes con Emmett. – puso cara de señora aristocrática – No es propio de una señorita.
Luego rió natural. Yo la seguí.
- - Gracias. – ante todo la educación – Pero en serio. No creo que vaya a necesitar ropa en mucho tiempo.
- - ¡Ayyy ya basta! – dijo sacudiendo sus manos en signo de que se había hartado de mis quejas. – Abre las bolsas.
En la bolsa fucsia había tres vestidos casuales a medio muslo. Uno de color azul turquesa, otro rojo y otro en beige. Todos y cada uno de ellos eran para ser usados en verano o a lo sumo en primavera.
- - ¿No será sospechoso si salgo por aquí con estos vestiditos en pleno invierno?
- - No son para que los uses propiamente en la ciudad. – puso los ojos en blanco – Los compré para cuando vayas a Europa.
- - Hmmmm. – murmuré con reticencia.
En la bolsa azul cielo había tres cajas. Y en cada una un par de zapatos a juego con cada vestido.
Antes de abrir la tercera especulé un poco.
- - Déjame adivinar. Estas son carteras para los conjuntos anteriores ¿cierto?
Mamá sonrió traviesa confirmándomelo.
- - Esta es de parte de Alice. No fue mi idea. – y entonces tuve un mal presentimiento.
Con pesar abrí el paquete negro y hallé no tres, sino cuatro bolsas de una tela porosa y fina de color negro que protegía cada bolso. Al examinarlas me di cuenta de que eran “demasiado delicadas” para mi gusto. En el fondo quedaba una la abrí y corroboré mis temores.
Esta bolsa era idéntica al que había planeado destruir horas atrás.
En el fondo del paquete casi vacío había una notita. Reconocí al momento la infame letra:
“Este bolso es para reponer el otro en caso de que lleves a cabo tu venganza. Y si rompes este también; te compraré una Birkin de Hermes en cada color que odies. Y ten por seguro que haré que las uses.
Tu hermana que te quiere. Alice.”
- - A veces siento que la odio. – dije entre dientes.
Escuché su risita cantarina que iba desde la cocina a la sala.
- - Sí. Yo también. La mayoría del tiempo. Pero ahora la odio.
Mamá suspiró como si estuviese exhausta.
- - Ya basta. Parecen unas niñas. Compórtense. – sabía que ella habían oído también la burla de mi hermana desde el primer piso.
Me ayudó a guardar las cosas en el closet contándome como les había ido a todas.
Me fastidié en la parte de Tanya. Por mí se compraba un traje invisible para salir a la calle y me seguiría siendo indiferente.
<<Y para Edward también.>> pensé con deliciosa malicia y me reí por lo bajo.
- - ¿De qué te ríes? – preguntó curiosa Esme.
- - De mis ideas salomónicas. – y me carcajeé con todas mis ganas.
Sacudió la cabeza con desaprobación.
- - Ni siquiera te preguntaré. Tienes la misma cara macabra que pone Emmett cuando está tramando algo.
Eso me hizo más gracia aún.
- - No tramo nada. Fue una simple ocurrencia. Pero reconozco que fue divertida. – admití con descaro.
Mamá se sentó en la cama y me miró con ojos escrutadores.
- - Ellen. no me has dicho algo importante ¿Cómo te fue con Thomas? ¿Por qué llegaste en aquel estado tan apesadumbrado y de paso acompañada por Adrien?
Hoy había hablado tanto de ellos que ya casi me aburría de eso. Pero le debía una explicación tanto a ella como a Carlisle.
Tomé un cepillo de cabello, rodeé la cama y me acosté; colocando la cabeza en sus piernas.
Esme ya estaba prácticamente habituada a esto. Yo me tumbaba y ella peinaba mi cabello. A ambas nos gustaba esto.
- - Bueno…- comencé algo titubeante - Me fue primero mal, luego muy bien y después nefasto.
- - Ajá. – clara señal maternal sobreentendido para que continuara.
- - Verás…al principio estaba molesto porque había escuchado lo que Adrien me había dicho y mi respuesta.
- - ¿Tú respuesta?
- - Es que Adrien me estaba invitando a “recorrer el mundo” con él; en el mismo instante en el que Thomas escuchó y se detuvo. Entonces yo aproveché acelerando a fondo. Y ese condenado instante tan tensa se me salió un “Sí” por la emoción de la “huída perfecta”. Mientras que cada uno interpretó mi respuesta a su modo.
Mamá se rió incrédula.
- - Parece un culebrón, cariño.
- - Ni que lo digas. – admití antes de continuar – Me preguntó quién era y una cantidad de cosas más, y luego habló de él de forma despectiva; pero advertí que estaba celoso. Una cosa llevó a la otra. Y… - dudé. Bueno más bien me avergoncé.
- - ¿Y…? – presionó ella.
- - Nos besamos. – bisbiseé apenada.
- - ¿Te da corte decirme eso? – puso los ojos en blanco - Eso es de lo más normal. No tienes porqué cohibirte de decirme algo así.
En ese aspecto ella y yo teníamos puntos de vista opuestos.
- - ¿Te gustó? – indagó sin ánimos de incomodarse; aunque no lo logró.
- - Sí. Y mucho.
- - Entonces ¿Qué fue lo nefasto?
- - Que mientras hablábamos tranquilos Adrien invadió mi mente y yo lo aparté de forma brusca. Sin querer, claro está. Ed no entendió mi proceder hasta que me vio a los ojos. Y como yo parezco pizarra de Wall Street; se enteró de todo con mi mirada. Entonces él se enfureció; yo igual y todo se salió de control. Nos dijimos cosas horribles y luego me viene.
Si le contaba a mi madre que lo había golpeado, entonces debía decirle claramente lo que me lo que me había dicho, y eso sería suficiente motivo para darle caza y hacerlo pedazos. Así que me lo reservé.
- - ¡Ayyy mi niña! – mamá gimió con descontento – Todo esto es un desastre…quisiera decirte que tengo la solución a tu problema. Pero no es cierto. Me preocupa los sentimientos de los tres se fortalezcan con el tiempo, y se pueda causar un daño irreparable.
Sentí como si el aire me faltase. Ya varios me habían dicho lo mismo ese día. Pero no sabía qué hacer. Además…Thomas se había ido ¿no es verdad?
Se inclinó para darme un beso en la frente.
- - No te preocupes, cielo. – a lo mejor todo se solucionará solo. Confía en lo que sientes.
<<¡Pero si estoy confundida!>> estaba en pleno desespero mental.
- - Solo el corazón te dará la respuesta acertada. Y lo hará en el momento indicado.
- - Gracias, mamá. – respondí poco convencida de su teoría.
Unos nudillos llamaron a la puerta.
- - ¿Se puede? – pidió Adrien detrás de la puerta.
- - Sí. Pasa. – le respondí.
Vio de manera extraña pero no negativa, el ritual de mi madre y mío.
- - Aún no he aprendido a peinarme. – bromeé.
Él sonrió y atravesó el umbral de la entrada.
- - Yo lo que creo es que estás demasiado mimada. – sonrió travieso mientras tomaba asiento en el sofá; al lado del ventanal.
- - ¿Mimada? – miré a Esme haciéndome la ofendida - ¿Has escuchado como me llamó? ¡Me dijo mimada!
Mamá sonrió más tranquila al ver que mi humor había mejorado. Definitivamente Adrien era como mi analgésico personal.
Mi madre volteó hacia el recién llegado y le contestó:
- - Ellen es nuestra niña mimada…- la miré entornando los ojos. ¡Vaya apoyo! – quién no entienda eso y no pueda cuidarla como se lo merece. Entonces no la tendrá. – por primera vez vi petulancia en su rostro.
<<¡Ahh qué horror!>> ¿Cómo se había atrevido a decir eso? <<Ahora sí me quiero morir…de manera permanente>>
Contrario a lo que creí Adrien se tomó el comentario a buen gusto.
- - Lo tendré muy en cuenta. – cruzó las piernas y posó un brazo por el espaldar del mueble, mostrando lo relajado que se encontraba.
Mamá soltó el cepillo y levantó mi cabeza con delicadeza; pero yo me erguí de golpe. Aúno no lograba controlar del todo mi velocidad.
- - Voy a ver a tu padre. Con permiso. – nos sonrió a ambos y salió de la habitación.
Me volteé hacia mi visitante y noté que este seguía con una mueca divertida en la cara.
- - Para poder hablara contigo ¿Debo peinarte también? – se burló sin un ápice de vergüenza.
Le saqué la legua cual niña de cinco años.
- - Eres una malcriada, Ellen. – lo dijo más encantado que en tono de reproche.
- - Deja la envidia, Adrien. – le espeté mientras me levantaba para guardar el cepillo en la cómoda. - ¿Puedo preguntarte algo? – cerré la gaveta y me giré hacia él.
- - Sí claro.
- - No es por ser metiche pero… ¿a dónde fueron? – intenté disimular mi interés por él incluyendo en la pregunta a Eleazar.
- - Salí con mi padre.
Entorné los ojos con expresión de “tu comentario me parece idiota”.
- - Eso me pareció. – le di rienda suelta a mi sarcasmo.
- - Fuimos a…- se paró a mi lado y se pegó a mi oído – comprarle un presente Carlisle.
- ¡Adiós control de mi misma! Me temblaban las rodillas y mi olfato se llenó de su exquisita fragancia natural.
- - ¿Ha…hace falta que…te acerque tanto para decirme eso? – dije sin poder moverme ni medio centímetro.
Asintió pegado a mí.
- - Es una sorpresa. Así que nadie debe saberlo. Estoy violando la confianza que Eleazar me ha dado. Así que confío en tu prudencia. – su condenado susurro derretiría hasta un iceberg.
- - Un regalo ¿Por qué? – pregunté sin mucha curiosidad por el detalle.
- - De navidad retrasada.
Cambió su posición para situarse en frente de mí para acariciar sin vacilación alguna mi mejilla.
Estaba atrapada. Entre Adrien, la peinadora y mi falta de fuerza de voluntad.
- - Aléjate un poco…- imploré en voz baja mientras desviaba la mirada para conseguir un poco d autocontrol. Aunque al perecer el muy infame me había abandonado, y no se encontraba en 100 kilómetros a las redonda.
- - ¿Te incomodo? – olió mi cuello y expiró contra él, haciendo que me estremeciera.
- - No….si…bueno…- no hacía más que balbucear en busca de una neurona que no hubiese caído balo la influencia de su cercanía.
Búsqueda fallida.
- - Decídete, Ellen. – sus labios trazaron una línea por mi mandíbula – O es si…o es no. – al hablar sus labios encerraban pedazos de mi peil entre su boca.
Mi respiración se aceleró y sentí que la ponzoña iba llenando poco a poco mi boca.
- - ¿Te incomodo, Ell? – presionó mientras deslizaba sus labios por distintos puntos en mis cuello.
Electricidad, atracción, magnetismo; llámenlo como quieran pero en ese momento estaba al borde de…algo.
- - No. – la capacidad de mentir quedó suprimida debajo de quien sabe cuántas capas en mi cerebro.
Ya que nuestra proximidad era total, pude sentir que su boca se curvaba en una sonrisa.
Ascendió si despegar su boca de mí hasta ponerse de frente a mi cara.
Sus manos estaban asidas como presas a mis caderas.
- - Eso pensé. – lo miré confundida, entre otras cosas de índole más…íntima. Él sonrió y me contestó antes de que me diese tiempo de formular cualquier pregunta – Fue una simple constatación de un hecho. Quiero conocer tus límites, y me agrada lo que veo.
El fuego barría a cada rato; aún así me las arreglé para hablar.
- - ¿Qué…pretendes? – ni mis ojos querían cooperar. Ya que se cerraron para darle a mis demás sentidos la posibilidad de abrirse al contacto divino.
- - Llevarte más allá de lo insospechado.
Y entonces…me besó.
Si les dijera que no disfruté diciéndoles que este era el último capítulo; sería mentira. Lo pasé en grande dejándolos en ascuas. ¡Ahora es que falta Resplandor…! Hahaha.

eres malvada, mas mala que la madras de encantada, jajajajaja, eso si cuando sigas publicando, no nos dejes sin saber mas.... ;-)
ResponderEliminarEhh ¿yo? No. – perfecto. Mi actitud de sospechosa principal de un crimen, me ayudaría a salir del atolladero. me encanta esta linea, no se porq me causo tanta risa casi me orino.
ResponderEliminarPienso q alice tiene una letra mas bonita ¬¬
Ya sabia q no era el ultimo y tampoco te crei.
yweeeeeeeeeeeeeeeei TEAM ADRIEN demasiado geniaaaaal..gracias herma estubo muuuy buenoo tarde pero segurooo aqui estoy
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